En los siguientes días, Ulises Madrigal, tenía a sus hijos siendo cuidados por las niñeras, día y noche ellos eran atendidos por nanas y no perdía de vista a Kara, no iba a dejar de vigilarla, eso lo tenía un poco estresado, él era un mafioso muy ocupado y no podía perder la concentración por esa insignificante mujer
— ¿Adriano, piensas quedarte con nosotros más días? por ahora las cosas se han relajado un poco y hay mucho que hacer — Alessandro Ferreti, le preguntaba a su hijo
— Que bue