Por la madrugada en la mansión de los Alcántara, Casy, estaba en un grito, los dolores del parto le habían llegado y le arreciaban bastante rápido
— !Andrés, esto duele mucho, apresurate a marcharnos al hospital! — Cassandra, se doblaba de dolor, este parto estaba siendo diferente, de un momento a otro los tolerables cólicos pasaron a contracciones apenas soportables
— ¡Ya va, cariño, pronto vamos a llegar, resiste un poco más! — El CEO, estaba poniéndose nervioso, eso pasaba cada que su e