Una de las cosas que a Adriano, no se le iban a olvidar es la frialdad de Adela, la mujer no mostraba remordimiento alguno, ni arrepentimiento, la realidad era que la suerte de su hermana, no le importaba en lo absoluto
Se detuvieron frente a una casa, era una pequeña residencia, pronto unos hombres vinieron a ver qué se trataba de su jefa, ellos saludaron pero ella los ignoró
— Demonos prisa, no me gusta venir a este lugar, huele a miseria — Adela, guió al abogado por las escaleras y d