Aithana, se quedó pensativa por unos momentos, su esposo la abrazaba desde atrás, el le susurraba al oído todo lo que lo había hecho sentir la noche anterior cuando hicieron el amor, Drago, le estaba preguntando que si podían quedarse juntos por el resto de su vida
— Dame tiempo, no me iré, te sigo amando, no sé si sea bueno o si sea malo para mí, pero me di cuenta de que te sigo amando tanto, me cuesta irme, todavía sigo necesitando tus besos y tus caricias, no puedo decir que estoy me gus