Jhonatan, no se fue a dormir, estaba al teléfono con su gente en Sinaloa, la orden de su jefe fué que recuperaran los perdido, independientemente de todo, no iba a dejarse quitar la merca por los sapos del cartel de Tijuana
— Haremos las cosas tal cual nos ordena — fue la respuesta de los valientes, peligrosos y sanguinarios hombres que trabajaban para Deeguel Rodríguez
Mientras tanto el CEO, se dirigió a su recamara, al entrar, Alejandra ya estaba despierta
— ¿Dónde estabas? andas por la casa