Lebran, ronroneaba siendo abrazado por su luna, hacia tiempo que no tenía la oportunidad de estar así de cómodo sintiendo la calidez de su destinada
— Lebran, eres tan hermoso, tan imponente, te había extrañado tanto, hace mucho frío, vamos a la habitación, quiero dormir entre tú pelaje
— Lo que faltaba, vas a llenar de pulgas las alfombras del castillo, lobo, aprovecha que saliste y toma un baño porque apestas a perro
Lebran gruñó en dirección al vampiro, esa era una advertencia para