~POV de Miguel~
Agarré la valla de tela metálica, con los nudillos blancos por la adrenalina que aún bombeaba por mis venas. Los rugidos de la multitud se desvanecieron en un zumbido sordo mientras miraba fijamente a Rocco, con el pecho agitado y el sudor goteando de su frente sobre la colchoneta manchada de sangre.
Habíamos estado dándonos caña durante veinte minutos seguidos... puños volando, cuerpos chocando, cada golpe aterrizando como una promesa de más dolor por venir. Me dolían las costi