Ella no me escuchó. Estaba mascullando algo en español, frustrada, tirando con más fuerza de la ropa mojada.
Di un paso.
El dolor en mis pantalones era ahora el filo de un cuchillo afilado... implacable. Necesitaba estar dentro de ella. No me importaban las consecuencias, el trabajo, Catherine o Dios.
En este momento, solo existía la compulsión primitiva y química que me empujaba hacia esa vista tentadora.
"Marcella", susurré, el nombre sonó como un sonido espeso y discordante que se sentía ext