Complaciendo al Sr. Sinclair #3
No dormí.
La noche fue un tramo largo y frío de horas donde los eventos del día anterior daban vueltas en mi mente, una cinta cinematográfica eléctrica y no deseada que seguía reproduciéndose detrás de mis párpados.
No era solo el espectro de la D-, y el hacerse añicos de mi sueño de Harvard. No era únicamente el pánico de la desesperación arañando mi sentido común. Era el hecho de que yo había elegido, voluntariamente, cruzar una línea prohibida y pecaminosa con mi profesor... Adrian Sinclair.