Las luces fluorescentes de la biblioteca se sentían como un interrogatorio. Cada vez que las puertas dobles rechinaban al abrirse, mi corazón daba una voltereta frenética contra mis costillas, esperando ver al Director Miller con una boleta disciplinaria y una mueca de decepción. Pero habían pasado cuatro días, y el silencio de la administración era ensordecedor.
Mark lo había manejado... cómo, no lo sabía. Había desaparecido entre las sombras esa noche, y diez minutos después, me envió un mens