—¡Qué bueno que llegaste!—expresa Edward muy animado y dice—: Pasa por favor, estás en tu casa.
—Gracias, Edward—contestó ella.
Cada palabra que sale de su boca la dice de manera pausada, con coquetería y siento que la odio el doble.
Ella tomó asiento y Edward le trajo una taza de café, respiré profundo porque sé que mi amor es todo un caballero, pero mis celos no me ayudan en nada.
—Jessica, ella es mi hermana Laura—Edward señala a su hermana y ellas estrechan las manos sonrientes, Edward to