Y un día, de repente, la morocha no apareció más. Ya no pasaba por Gregory, ni venía a la casa. Pero quien si comenzó a presentarse, y bastante seguido, era Hugo; Adele ya no tenía que mantener el secreto ni necesitaba esconderse y por fin podía volver a ver a sus amigos. Recobró algo de sus cosas y también la tranquilidad.
- Déjame presentártelo, Adele ¿qué te cuesta? Es guapo, está en tercero y es soltero. Me aseguré de averiguarlo -
- No, Hugo ¿para qué? -
- Para que no te pases el tiempo