Salvador le miró hoscamente: —¿Por qué lo preguntas así?
—Por el aspecto del señor Lis, tiene unos treinta años, ¿no? También lo vi en el salón de banquetes antes de subir hace un momento, aunque desapareció después de que yo me fuera, eso es solo dentro de veinte minutos. Pero estás comprobando la vigilancia y puerta por puerta buscándolo, si lo estás tratando como a un prisionero, no digo nada —Criz mostró una sonrisa sincera—. Si lo estás tratando como a tu hermano, te sugiero que acudas a un