Cecilia estaba fuera, no oía ningún otro movimiento, la que empujó la puerta con toda probabilidad era ella, por eso Bosco se relajó al instante.
El único sonido en el cuarto de baño tranquilo era el sonido del agua, y como la puerta se empujó más y más abierta, el sonido del agua mezclado con su latido del corazón rápido, y se hizo más y más intenso.
A Bosco se le hizo un nudo en la garganta y soltó una palabra en voz baja: —Ceci...
Ajustó el agua en agua caliente, pero aun así, el baño seguía