Manuel vio que se sorprendió y se apresuró a darle unas palmaditas en la espalda para tranquilizarla. —No, no, pero...
Apretó los dientes y dijo: —Cecilia no estaba embarazada, es que tú no estabas muy bien en ese momento, no comías ni bebías y todos estábamos preocupados por ti, por eso…
Hablaba deprisa, temía que si aflojaba un paso, Lidia se desmayara, su mano estaba detrás de ella para apoyarla.
No necesitó decir nada, Lidia entendió lo que le decía, y su ceño se frunció más y más mientras e