Cecilia ladeó la mandíbula, el fondo de sus ojos reflejando la luz de arriba, brillantes y radiantes.
Flavio frunció los labios, y luego dijo: —¿Tanto le quieres?
—Es un asunto entre él y yo, no tiene nada que ver con los de fuera.
—Pero he oído que tú y el señor Borja siguen divorciados hasta ahora, si le quieres, ¿por qué no le ha visto casarse de nuevo?
Cecilia levantó la mandíbula hacia él: —Te lo diré si te quitas los pantalones.
Hablaba con una actitud seria como revisando información y es