Cecilia y Diana no charlaron mucho tiempo, ella tenía una reunión.
Todo estaba saliendo de trabajo en ese momento y ella era la única que subía, Cecilia esperó a que la gente terminara de salir y entró en el ascensor, pero al pulsar el botón del piso, entraron Bosco y Javier.
Cecilia tenía las manos cruzadas, con la mirada fija en las brillantes puertas del ascensor, que proyectaban la figura del hombre, que no la miraba a ella, sino al frente.
—Bosco, ¿tu empresa está en quiebra? Tan ocioso tod