Dijo Cecilia: —Bosco está la habitación al lado.
Tras decir eso iba a cerrar la puerta, pero Noa levantó la mano y se apoyó en el umbral para detenerla, —Anoche perdiste, ningún hombre entró en mi habitación.
—¿Y qué?
—No entró nadie porque Bosco mandara vaciar toda la séptima planta.
Había que admitir que Noa, a pesar de ser zorra, realmente conocía a Bosco.
—Pues, ¿estás vestida así para exhibirse ante mí? —se burló—. Pero si ni siquiera te había follado cuando estabas así, ¿qué tienes para pr