Bosco fruncía el ceño mientras miraba los documentos que tenía en la mano: —¿qué identidad?
—Es esa Cecí —Noa volvió a recalcar—, la que restauró el cuadro antiguo para mí.
Quería utilizar el cuadro para complacer a Lidia y sorprender a Bosco.
¿Cecí?
Los dedos de Bosco al pasar las páginas se agitaron, su mirada se desvió del documento, —vale.
Al oírle con tanta tranquilidad, preguntó incrédula: —¿Ya lo sabías?
No lo sabía Bosco.
Había oído que Basile llamaba a Cecilia —Cecí—, pero en aquel mome