“No te preocupes, no pensaré mucho en eso. No estoy en condiciones de pensar en nada más que no sea mi padre ahora”, Catherine lo interrumpió con indiferencia.
Él no sabía que ella ya sabía de la existencia de Sarah desde hace mucho tiempo.
Ella también comprendió que Sarah estaba profundamente grabada en su corazón.
Por eso ya no se sentiría incómoda.
Ella ya había superado ese período de incomodidad.
No tenía sentido tratar de hacerla sentir repulsión por ese asunto tampoco.
Los muertos