Monte vio como ella colgó y le pareció increíble.
No podía creer que Eliza se atreviera a regañarlo e incluso colgar la llamada.
¿No estaba locamente enamorada de él?
Sin embargo, ahora, a ella no le importaba una m*erda. ¿Podría estar haciendose la dificil?
Una pizca de interés apareció en los ojos de Monte. Tuvo que admitir que la táctica de Eliza lo había atraído.
…
Mientras Eliza preparaba el desayuno, Hailey la llamó. “¿Te mudaste?”.
“Sí. Como ya terminé mi contrato, ya no hay razón