“¿Te molesté cuando mencioné a Rodney?”. Freya de repente inclinó la cabeza y miró a Ryan.
“No. Sé que no lo mencionaste porque te importa él. Simplemente no puedes olvidar el sufrimiento que te causó”. Ryan se inclinó y la besó en la frente. “Querida, no te quedes más en la cocina. Está lleno de olor a grasa. Ve y acompaña a Dani”.
Se le ocurrió a Freya que este hombre tenía una especie de magia. Estar con él siempre la hacía sentir relajada.
Aunque ambos tenían la misma edad, él siempre era