En la tranquila cafetería, Jessica tomó un gran sorbo de café sin decir una palabra.
Era amargo, tan amargo que se le encogió el corazón.
Por primera vez en estos años, alguien había desenterrado el pasado que había ocultado con cuidado.
Nadie sabía que ese fue su mayor dolor durante su juventud.
“Nadie ha hecho más sacrificios que tú”. Ryan la miró gentilmente. “¿Estás realmente dispuesta a darle la empresa a otra persona?”.
“Ryan, ¿cómo sabes todas estas cosas?”. Jessica preguntó de repen