Freya suspiró. “Finalmente estoy de vuelta en Melbourne y solo quiero tener un poco de paz y tranquilidad. No quiero tener una reunión de compañeros de clase. Oh, ¿este niño es tuyo? Se parece a ti”.
“Cariño, saluda a la Tía Freya”. Harley dijo: “Él es mi hijo, Sammy. No quería traerlo hoy, pero no había nadie en casa para cuidarlo”.
“Hola Tía”. El niño miró hacia arriba y sonrió, pero parecía un poco ansioso. No estaba corriendo solo porque Harley lo estaba agarrando.
Freya estaba un poco ir