Catherine levantó la cabeza y vio la expresión engreída de Wesley. En este punto, Wesley ya no fingía ocultar sus emociones.
“Cathy, qué bonito de tu parte que me mires de esa manera”. Wesley mantuvo el contacto visual. El destello de odio en los ojos de ella, que antes eran grandes y brillantes, le dio a él una indescriptible sensación de placer.
Él estiró la mano y la deslizó por la barbilla de ella.
Sin embargo, Catherine apartó su mano de un golpe con disgusto. “Deja de tocarme. Eres repu