Narrado por Mía Stiller
Las horas previas se arrastraron con la lenta, pesada y casi dolorosa solemnidad que siempre acompaña a la espera de los grandes cambios. La inmensa casa de mis padres, una mole arquitectónica construida a base de mármol pulido, techos altos y un frío silencio crónico, se sentía todavía más vacía y fantasmal después de la reciente visita que habíamos hecho a la propiedad que, muy pronto, se convertiría de forma oficial en nuestra casa. La promesa firme de Kyler de traslad