Capítulo 12: La Promesa Rota y el Contrato en la Mañana
Me desperté de golpe, con el corazón acelerado. El reloj digital de la mesa de noche marcaba las tres de la mañana. Incapaz de conciliar el sueño de nuevo, me levanté con sigilo y me asomé al balcón de la suite, protegiéndome de la brisa con una manta de felpa sobre los hombros. Llevaba puesta la camisa de Kyler; una prenda de algodón fino que me quedaba enorme, pero que me envolvía en su aroma. El hecho de llevar su ropa no significaba que hubiéramos cruzado la línea de la intimidad, sino que e