Capítulo 11: Chocolate Caliente, Miedo y el Contrato Escondido
Luego de una cena magnífica en la brasserie, repleta de risas espontáneas y charlas que se prolongaron durante horas, una paz profunda y desconocida se instaló en mi pecho. Era maravilloso descubrir lo que se sentía tener a alguien con quien mostrarse auténtica, alguien con quien compartir mis pensamientos sin el temor de ser juzgada. En ese instante, mirándolo a través de la mesa, creí que aquel viejo deseo que una vez le pedí a una estrella fugaz se estaba cumpliendo por fin: tenía enfrente a