Mundo ficciónIniciar sesiónIgnacio besaba cada vez y cuando la mejilla de su chica. Los dos cantaban embelesados con el otro, entonces llegaron al estribillo.
El joven Grimaldi cantó su parte:
—Te envío poemas de mi puño y letra —Miró a los ojos a su novia.
—Te envío canciones de 4.40 —prosiguió la chica con su aterciopelada voz.
—Te envío las fotos cen







