Richard Soros
Finalmente Gideon consiguió lo que buscaba, la pequeña chica pelirroja ahora era suya.
Una punzada dolorosa se instala en la boca de mi estómago, siento dificultad para respirar. Verlos juntos es un golpe aunque esto sabía que tarde o temprano pasaría. Era solo cuestión de tiempo para que mi amigo encontrara la forma para adueñarse del corazón mujer de mis sueños.
¡Estaba mal desearla!, ella era un fruto prohibido.
Pero en el corazón no se manda, cuando estuve frente a esa criatur