Tessa Foster
—Suéltame, Gideon déjame ir aunque me jures que no tienes nada con esa horrorosa mujer ¡No, voy a creerte! Estoy segura que me has engañado todo este tiempo. Por eso ella se sentía con tanto valor para enfrentarme frente a sus estúpidas amigas —Digo tratando de soltarme de su agarre —Claro, ahora entiendo su jueguito, leí hace unos días sobre su mundo enfermo que se sienten felices dañando a otros ¡Sádico miserable!
Pero el hombre no presta atencion a ninguna de mis palabras hiri