Mundo ficciónIniciar sesiónSebastián Landers, qué podía decir de alguien como él. Hermoso, gentil, generoso y con una sonrisa de ángel. Si no fuera porque ahora estoy comprometida con el hombre que el día de ayer me encerró en una sala de estudio a inspeccionar mi anatomía, ya me hubiera subido al asiento de atrás con este hombre.
Sin embargo, había algo que no me gustaba de él, solo un ligero detalle, casi mínimo, pero no pod&ia







