—Sígueme muchacho. —Le dio la espalda y caminó adentrándose a otro salón.
Tanner respiró profundo y reprimió el enojo de su Alfa, no entendía por qué hacía lo que hacía, su parte irracional y vengativa solo querían sucumbir ante sus deseos, pero no lo iba a permitir porque si todo salía bien y lo haría, el resultado sería el mejor premio de todos.
Al entrar detrás de Filip, se encontró con otros hombres vestidos con traje y con el mismo intercomunicador que el alfa de la entrada portaba, por l