—¿Eres tu verdad? —Ana se puso seria, algo malo presentía de todo esto y más cuando no tuvo respuesta alguna—. ¿Me estas jodiendo? Se supone que tenías un objetivo y ahora sales con que las hormonas te han ganado por una omega Leo...—No podía creerlo.
Ni Leo podía creerlo pero esto era así, lo poco que se sabía acerca del tema era que una vez que encontráras a tu otra mitad sus lobos se reconocerían y no abría poder lóbulo que pudiera romper su unión, a excepción de la muerte.
—Mierda Ana, se t