Isabelle camina por la cocina, con el firme propósito de preparar un delicioso pastel de plátano. Mientras mezcla los ingredientes, su mente divaga, consumida por su antojo.
Estaba demasiado ocupada, reuniendo y colocando los ingredientes, como para escuchar una puerta abrirse y cerrarse a lo lejos. De repente, Axel, su hermanastro, entra en la cocina con la preocupación reflejada en el rostro.
—Oye, Isabelle, ¿estás bien? —preguntó, con una voz llena de genuino interés. La forma en que su tono