Capítulo 18.
-Botiquin. - Dijo con su agitada respiración.
-Detrás del espejo. - Murmuré sin despegar mis ojos de él.
Él salió lentamente de la regadera y por un segundo el chorro de agua me hizo cerrar los ojos. Cuando los volví a abrir, la apertura de la regadera me permitió ver su cuerpo completo frente al espejo.
Chillé.
-¡Mierda, Esteban!
Estiré mi mano para cerrar la perilla del agua y tomé la unica toalla disponible para salir a toda prisa.
Él se encontraba ya tratando de poner antiséptico a una muy