Punto de vista de Rainbow
Desperté con olor a café y tocino. La luz del sol entraba a raudales por los ventanales del suelo al techo, revelando una vista que me dejó sin aliento. El lago brillaba como diamantes, rodeado de árboles que empezaban a teñirse de colores otoñales.
Damon estaba frente a la estufa, sin camisa y con pantalones de pijama, cocinando el desayuno como si fuera lo más natural del mundo.
—¿Cocinas? —pregunté desde la puerta.
Se giró sonriendo.
—Ocasionalmente. Cuando estoy de