Extra #41.
Esa pequeña frase, dicha por el agotamiento que nublaba su juicio, cayó como una piedra en un estanque de aguas peligrosas. Eva se sintió desfallecer, el peso emocional de la cena con Theodore, la humillación del vino y el paseo "amigable" con Ulises la habían dejado con las defensas bajas.
— No voy directamente a casa... — murmuró, deseando tragarse las palabras en cuanto salieron de su boca.
Vio cómo la chispa de la curiosidad se encendía en las pupilas de Ulises. No era una curiosidad sana;