Mundo de ficçãoIniciar sessãoLorenzo colgó la llamada, Henry tenía el ceño fruncido, se acercó al auto estacionado a unos metros y entregó las llaves a su esposa. La rubia algo confundida las tomó, Henry no dió mucha explicación pero Layla dejó ir un suspiro en cuanto su esposo volvió a entrar al edificio. Un mensaje por parte de Walter llegó a su celular, un programa publicitario se encontraba en sus manos, esta era su oportunidad de mostrar uno de sus tantos talentos, después de todo el presidente de Ternac era bastant







