Durante todo el camino a casa Julia no tuvo la mente tranquila, al contrario, era un ocho, aún recordaba la mirada de Leo sobre ella, negó repetidas veces, claramente no quería seguir pensando en ella, así que mejor respiraba profundo y pondría su mejor cara, la idea era pasar niños la mejor tarde.
Julia llegó a casa y lo primero que hizo fue ir a dónde Victoria y Alex quien jugaban en el enorme jardín que había en su mansión, camino sonriente a dónde estaban.
—Mamita —gritaron los dos al uníso