Toda una fiera

Leo miraba con angustia a Julia, quien al ver la forma que Leo la observaba con preocupación quiso colocarse de inmediato de pie, no quería que él la mirara derrotada.

Puso sus manos sobre las paredes del elevador y trato de mantenerse de pie, pero sus intentos fueron en vano, su miedo a la oscuridad era tanto que un fuerte mareo vino a su cabeza, quiso sostenerse, solo que no pudo y cayó, Afortunadamente Leo corrió rápidamente su silla logrando recibir a Julia en sus brazos.

—¡Julia!, ¡Julia!
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