Sabía que Gabe estaría bien, porque los mejores abogados del país estarían a su lado. Y aunque me necesitaba, sólo había una forma de ayudarle: encontrando al verdadero asesino.
- Por favor, Aragón, cambia de rumbo.
- ¿Adónde, Sra. Clifford?
- Quiero que me dejes en casa de Aneliese Clifford. E... Si alguien se entera de que me has dejado allí, perderás tu trabajo.
Me miró por el retrovisor y contestó:
- Sólo pregunte, Sra. Clifford, y no lo diré. Le soy fiel. Pero sé que me despedirán de un mo