Mundo ficciónIniciar sesión—No te gusta Ivanov, ¿verdad? –comentó Marissa, viendo a David pasar las bolsas de compras del carrito al maletero del auto.
—¿Por qué no dices, más bien, que estoy celoso?
—Porque ni siquiera esmerándome lo he conseguido. Además, lo que Viktor Ivanov te inspira es más bien… ¿desconfianza? –David la miró ceñudo.
—No me gusta que me leas tan







