Capítulo 40. Nuevamente embarazada.
Al escuchar el ruido, el esposo de Zoé, preocupado, se apresura a salir de la cama y se dirige hacia el baño. Encuentra a Zoé, pálida y temblorosa, inclinada sobre el inodoro. Sin dudarlo, se acerca a ella, le sujeta el cabello y le da suaves palmaditas en la espalda, tratando de ofrecerle algo de consuelo en medio de su malestar.
—¿Estás bien? ¿Quieres que llame a un médico? —pregunta con voz suave, lleno de preocupación.
Zoé, aún recuperándose, niega con la cabeza, intentando hablar entre sus