Capítulo 39. Duro consuelo.

Zoé llega a la casa en silencio y, en lugar de entrar, se dirige a su rosal. Al verla cabizbaja y con apariencia llorosa, Salvador deja lo que está haciendo para brindarle el consuelo de un verdadero padre. Un secreto que Zoé todavía desconoce.

—Zoé, ¿pasa algo? Te veo un poco... ¿Todo está bien?

Zoé, intentando esconder su tristeza, le bosqueja una sonrisa forzada.

—Ah, no es nada, solo un día pesado, eso es todo.

—Un día pesado puede significar muchas cosas. Si quieres hablar, aquí estoy. A v
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