Mundo de ficçãoIniciar sessãoCatherine se había encerrado en su habitación, no había querido hablar ni siquiera con Kit, pese a los años de buena amistad de los que eran poseedores. Por más súplicas que le hizo Alessandro no cambió de opinión. Las lágrimas derramadas toda la noche solo le sirvieron para reforzar aquella barrera que siempre se había puesto para rechazar educadamente a los hombres que se le ac







