La mansión se había vuelto más animada desde la llagada del pequeño felino, aunque eso significaba un aumento considerable en el papeleo del jefe de la casa ya que la nueva mascota de la casa ya que tenía la manía de afilar sus garras en los sofás y cortinas, así como mordisquear las patas de las mesas y sillas… pero lamentablemente Antonio no podía hacer mucho ya que el pequeño “Ringo” era protegido por sus lindos angelitos, los cuales ponían cara de cachorro abandonado bajo la lluvia cuando l