[DANA]
No me había sentido tan cómoda hablando con alguien desde Ángel; era como si mi confianza se reconfortara en él. Subimos al elevador y nuestras manos se rozaron; las puertas se cerraron y nos volteamos a ver con Max. Sonreímos y poco a poco nos acercamos. Max posó su mano derecha en mi cadera y la izquierda la colocó en mi cuello, acercando un poco más mis labios a los suyos. Al igual que él, dejé una mano en su pecho y con la otra acaricié su mejilla, mientras nos hundíamos en aquel bes