Capítulo 11.
Demian:
—¿Y? —le pregunté a Azel al verlo entrar a mi oficina.
—La bese —sonrió—, hermano, la bese.
—¿Qué? ¿L-La besaste?
—Si, no pude contenerme —murmuró—, al escucharla decir que le gustas y que le gusto también, no quise..
—Eres un bastardo, quería besarla primero —lo señale y él solo se rió de mí—, no es gracioso Azel, en serio.
—Lo siento hermano —se disculpo—, se que no es justo pero, joder hermano, le gustamos —se acerco a mi—, lo sabia, sabia que no le eramos indiferentes —sonrio—, aho