Marie se sentó en su puesto con el niño en sus brazos. Suspiró al darse cuenta de que tenía los asientos libres, lo que podría utilizar para que su mentira fuera más creíble--Puedes sentarte- le dijo al niño, pero notó cómo él negaba y la abrazaba. Podía sentir cómo su cuerpecito temblaba. Realmente estaba asustado por la situación, lo que le hizo encoger su corazón, ya que se imaginó que su hijo pasaría por algo similar.
--No dejaré que nada te pase. Si es necesario, me enfrentaré al hombre m